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EL
HUEVO DEL AVESTRUD.
Queda poco tiempo para la Semana Santa y crece en mí el deseo de pasar estos días
con Montañeros de Santa María. La última Pascua que celebré con vosotros fue
la del año pasado en Collado Mediano y estoy deseando volver a veros a todos en
la de este año.
Me reincorporé a Montañeros en 2006 después de varios años de ausencia.
Durante dichos años, cuando llegaban estas fechas, mi participación en la
Pascua se reducía como mucho a ir a misa y a ver alguna procesión. Esto me sabía
a muy poco; le faltaba algo, y me acordaba mucho de mis antiguas celebraciones
con Montañeros cuando era un poco más joven.
Por suerte un día recibí una carta para asistir en Zaragoza a una comida de
exmontañeros. Con esta excusa lleve a cabo mi deseo de reincorporarme a Montañeros
de Santa María.
La primera actividad en la que participé desde entonces fue la de la mencionada
Pascua de 2006 en Collado Mediano. La sensación que me lleve fue muy pero que
muy gratificante. Nuevamente volvía a sentir lo que era celebrar ¡una Pascua
de verdad!.
Recuerdo que aquellos días llegué con Chema al pueblo con un poco de retraso y
tras un viaje algo ajetreado ya que no parábamos de discutir sobre los trenes y
los metros que debíamos de coger. Pero bueno, al final llegamos.
Yo llegue con cierta timidez. Hacía mucho tiempo desde la última Pascua, caras
nuevas… Sergio y Nuria me propusieron estar con los “mayores” o integrarme
en una patrulla. Yo respondí sin duda que estar en una patrulla. Tal decisión
fue muy acertada. Mis compañeros de patrulla durante aquellos días me
contagiaron de su entusiasmo y sentí mucha ilusión de estar ahí. ¡Una Pascua de verdad!.
Poco a poco, con las reuniones, las charlas, las puestas en común, las
oraciones, las misas, los amigos…se impregno en el ambiente un clima de
fraternidad; un clima de comunión con Cristo y entre todos los que estábamos
allí presentes.
Recuerdo como algunas montañeras se emocionaban en las misas.
Recuerdo las risas que nos echamos todos la última noche en el fuego, con los
popurrís y demás cosas que nos prepararon…¡jeje! hasta me llevé el título
al mejor orador arrebatándoselo a competidores de la talla de José Ignacio y
Antonio (motivo del título de este artículo).
El último día, cuando nos despedimos con un poco de tristeza, me sentía muy
contento por haber celebrado la Pascua con Montañeros y deseaba mucho volver a
compartir momentos con vosotros. Ya pensaba en los campamentos, las reuniones,
la próxima pascua…
Cuando volví a Zaragoza les contaba a mis amigos con entusiasmo la experiencia
de la Pascua.
Regresé renovado, nuevo… ¡luego, claro! Depende de cada uno mantener
constante esa alegría de espíritu; a mí la verdad me cuesta bastante… pero
una manera de conseguir esto es ir a la Pascua; “a recargar las pilas”.
¡Juandi!, ya me contó Luis de Conil que irías a la Pascua, a ver si nos
vemos…¡María! A ver si también os veo a ti y a tu hermano…¡Juan,
Gonzalo, Pedro, Pablo, María… todos! Lo mismo os digo.
Un abrazo a todos y espero volver a veros en Semana Santa. ALFREDO MARCO
SANZ ZARAGOZA
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