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LA VIRGEN NUNCA FALLA

Cuando San Ignacio cambió el rumbo de su vida, emprendió el camino hacia la ciudad de Nájera porque el duque le debía algunos ducados, por los servicios prestados anteriormente.

Cuando tuvo el dinero en sus manos reflexionó a qué dedicarlo; hizo dos partes iguales: una para los pobres y otra para restaurar la imagen de una Virgen María deteriorada por el paso de los tiempos: Amor a Dios y a los hermanos, los dos ejes de la vida cristiana.

Mes de mayo. Mes de las flores y de colores; es un mes que los cristianos esperamos con ilusión para desahogar nuestro cariño y amor, una vez más, honrando a la Virgen María y manifestar de muchas maneras el amor que profesamos engarzando al mismo tiempo la fidelidad a las exigencias del Evangelio.

Recuerdo un escritor que comparaba toda Hispano América como si fueran unas gigantescas andas para honrar a María.

La vida entera es como un tejido hilvanado por trabajos, luchas, dificultades y no menos cariño y amor a la Madre. ¡Cuántas gracias recibidas! Y cuántas que ignoramos; lo que sí sabemos es que siempre anda de por medio la Madre.

             Sólo una pequeña anécdota entre otras que hemos vivido recorriendo las montañas pirenaicas. Algunas de las que leáis este artículo, recordaréis el hecho:

El día era pésimo; la lluvia persistente timo sirimiri. Hacia el fin de la marcha, habíamos ido a los lagas franceses. Tenía muy fijo el trayecto que debíamos recorrer: a nuestra izquierda, el valle de Canal Roya; a la derecha, Francia. Con esta seguridad avanzábamos.

De pronto caímos en la cuenta de que nos habíamos pasado; con el tiempo que hacía y el atardecer avanzado, la situación daba que pensar. Paramos. Dije que estábamos perdidos, pues no habíamos pasado por allí. No me creyeron. Algunas se angustiaron. Entonces les dije: "La virgen nunca falla porque es madre; vamos a rezarle todos un avemaría para que nos eche una mano..."

Así lo hicimos. Justo al finalizar, se abrieron la niebla y las nubes dejando libre un espacio que un haz de luz iluminó como si fuera un foco, el lago de Astún y el campamento; era lo que necesitábamos; media hora y estábamos junto a las tiendas.

Lo he machacado siempre, en los campamentos y fuera de ellos:

Elipse: “La Virgen nunca falla... 

           Y en el mes de mayo, os lo repito una vez más:

            "La Virgen nunca falla". No le fallemos nosotros.

E. Gracia, sj.

 

 

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Última modificación: 09 de marzo de 2006