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JAVIERQUINTO
CENTENARIO DE SU MUERTE 3-XII-2006
CUATRO
CUADROS Castillo de Javier, en Navarra: 3 de diciembre de 1556. La hermana de Javier reza en la capilla del castillo ante el Santo Cristo llamado de la sonrisa; al levantar los ojos observa maravillada que un sudor de sangre brotaba del cuerpo del Cristo. Impresionada vuela junto a la familia gritando: ¡Algo le está sucediendo a Javier! ¡El Cristo está sudando sangre...! El mismo día y a la misma hora. En la playa de la isla de Sanchón
frente a las costas de China, ilusionado y agotado por la fiebre; recostado
suavemente en tosco catre, abrazado al crucifijo acompañado sólo por el
catequista Mateo, Francisco de Javier, agoniza, al tiempo que las olas
golpean las arenas de la playa. De los labios de Javier, en esta situación brotan estas palabras:”
¡Morir cuando quedan tantas almas por salvar! A los ojos humanos, esta muerte en soledad era el fracaso cantado de un
hombre idealista y soñador. 4-PARÍS. Por los pasillos de la Universidad de París caminan dos estudiantes:
son Javier e Ignacio de Loyola La conversación es animada..Ignacio pregunta a
Javier: Javier ¿ Qué vas a ser el día de mañana? Javier: Seré profesor en la Universidad. Ignacio: Y ¿ Después? Javier: Formaré un hogar Ignacio: Y ¿ Después? Javier: Escribiré libros, ganaré fama Y ¿ Después? Javier se
encuentra con un pie en el sepulcro...” Y ¿Después?...y le añadía ¿Javier Javier?
¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma..? Javier lo pensó bien y
decidió seguir de lleno a
Jesucristo... 5.-JAVIER dejó la familia,
sus ilusiones y España. Se entregó con radicalidad al anuncio del Evangelio. El viaje a las Indias,
bordeando las costas africanas duró un año. Las tormentas terribles, seguidas
de largas calmas chicha, agotó la paciencia de muchos. El agua potable se pudría
y las enfermedades mermaban los
expedicionarios. Javier, nombrado Nuncio del Papa para todo el Oriente, se
entrega de lleno al cuidado de los enfermos, anima, consuela y mantiene una
actitud de entrega absoluta y radical. -Sus actividades recuerdan a un ciclón que llena todo el espacio.
Camina por las tierras caliente, descalzo y con los ojos fijos en el cielo azul,
reclamando su esperanza. En el Japón, los pies descalzos con frío y bajo la nieve avanza
jugando con una manzana, tirándola arriba y recogiéndola con alegría; su amor
a Cristo suavizaba las más recias adversidades. 6-El Papa Pío XI llamó a Javier el san Pablo de los tiempos modernos. La energía y el
fervor lo recibía de su oración. Varias noches, su catequista le siguió los
pasos cuando por la noche se escondía en la selva para orar y le oyó exclamar:
¡Almas, Señor, más almas! ¡Santa María Valedme! Y ¿No me habéis de valer?. Muchos días como escribía en una de sus cartas, tengo los brazos cansados de tanto bautizar. En una de sus excursiones a islas desconocidas, se levantó una fuerte tempestad que amenazaba con hundir el barco. Javier tiró el crucifijo al mar en la seguridad de que Dios calmaría aquella tormenta, como así fue. Luego sintió la pérdida de aquella imagen compañera inseparable de toda su actividad. Estaban descansando en la playa, pasado el temporal, cuando con asombro, ven salir de las aguas, un cangrejo que portaba en sus pinzas el crucifijo de Javier y ante la mirada atónita de los acompañantes, lo dejó a los pies de Javier y de nuevo se adentró en las aguas. A los comienzos de sus estudios en París algunos de los compañeros al verlo tan joven y modoso le creían poca cosa; no supieron reconocer los quilates de su energía y valor que el poeta J.M. Pemán describe acertadamente con estos versos puestos en labios de Javier: Mas
llegada la ocasión,
Sé
en mi voluntad poner
Todo el peso y el poderConque
se aploma y se agarra,
En
mis breñas de Navarra,
Mi
castillo de Javier.
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