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EL ESFUERZOExiste hoy, una preocupación generalizada entre padres, pedagogos y cuantos de una forma u otra están implicados en la tarea educativa, por corrientes pedagógicas que rechazan la línea del esfuerzo, por otra proclamada “comprensiva” y que conduce paulatinamente pero eficazmente, a la flojera Ni hoy, ni nunca el esfuerzo moral ha estado de moda; ni lo estarán en
el futuro.”La roca no da bloques si no
es con dinamita.” Es curioso que, mientras se predica la suavidad y la
blandenguería en la educación de la juventud, la sociedad
en lo económico, en el mundo de la investigación y en lo militar avanza
en una exigencia impresionante. Sin
exigencia no se puede educar sólidamente a la juventud. En cierta tertulia radiofónica, un profesor experimentado afirmaba: “¿Hasta
cuándo vamos a seguir contemplando
y alabando idiotamente a la juventud, por el hecho único de que son jóvenes;
valor que el tiempo se encarga de arrebatar y no les educamos en aquellos
valores y virtudes que les integrarán entre los seres libres?
Por favor ¡No les engañemos! Sin exigencia, no hay educación real;
porque la vida es lucha y esfuerzo permanente La juventud es buena, no sólo
porque son jóvenes; cualidad que el tiempo arrebata, sino porque vive los
valores propios de la juventud: la ilusión, la superación, las ansias de
cumbres, de más y más. Cualquier persona, medianamente formada sabe que estamos inmersos en una
sociedad en la que predominan las teorías y criterios que brotan de las enseñanzas
de Marx, de Freud, que han conducido al relativismo moral y teológico, que
rechaza todos los valores auténticos y firmes religiosos, morales y educativos. Digan lo que quieran algunos con sus teorías, todos sabemos y la
experiencia histórica así lo demuestra: ”Que sin esfuerzo, no hay
progreso...” Y la historia nos lo demuestra con infinidad de ejemplos. Tenemos
ejemplos muy claro de cómo personas con menos capacidad intelectual que
otros y a veces con muchos menos medios, han logrado éxitos brillantes gracias
a su esfuerzo y tesón en superar las dificultades sin hundirse ante los
contratiempos. Dejar el curso con la mitad de las asignaturas suspendidas, es un
disparate. Así, no esperemos
grandes sabios, ni investigadores; este sistema nos llenará de vagos, maleantes
y pésimos políticos que llevarán a las naciones a la destrucción y ruina Querer igualar la sociedad, por abajo, es decir sin esfuerzo, sin
trabajo: Si permitir, ni facilitar la superación de las dificultades, sería
una auténtica tragedia. Los títulos no bastan si el esfuerzo y el tesón, no
han conformado la voluntad para grandes empresas. La permisividad, léase botellón, droga, pornografía al alcance, son
caminos destructivos del esfuerzo moral y de la esperanza de una nación. Decía
la filosofía de nuestros ancestros: “Quien bien te quiere, te hará
llorar..” Los golpes (las dificultades) dan forma al hierro en la fragua;
acariciándole, permanecerá siempre igual.
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