Principal Arriba Comentarios Contenido Buscar

EL SECRETO DE LA JOVEN
Principal Comentarios Contenido Buscar MONTAÑEROS DE SANTA MARIA

EL SECRETO DE LA JOVEN

( hecho histórico)

Sofía Berdanska era una jovencita polaca que acababa de perder a su padre. Su madre estaba enferma y su hermanito era muy pequeño. Decidió buscar trabajo para superar las dificultades originadas por el fin de la Guerra segunda, Mundial. Y se lanzó a la calle en busca de trabajo.

Le  indicaron que visitara a una familia muy bien acomodada; que era difícil pero, no imposible, encontrar algún empleo.

Tras los primeros saludos, la señora preguntó:¿ Vd. no es judía? Sofía fijó los ojos en la señora.  Comprendió que era de religión judía. Sin titubeos y con sinceridad respondió: ”Yo soy, cristiana.” La señora quedó prendada por la actitud y su manera de presentarse y le añadió: ” Por esta casa han pasado muchas institutrices, y todas han marchado por lo difíciles que son mis hijos; yo tengo que ir al comercio y se quedan con la abuela que no los domina. Son caprichosos y tienen mucho genio."

Sofía respondió con dulzura: Esto no importa; son cosas de niños... yo haré todo lo posible por educarlos y atenderlos bien. Al tiempo que pensaba que todo sería poco para ayudar a su madre y hermanito.

Vista la actitud de Sofía, la señora Herstein la aceptó, pero puso unas condiciones previas, en cuanto a los horarios, el trabajo etc. Y terminó diciendo:” Si yo hago el sacrificio de tomar una cristiana para la educación de mis hijos judíos, Vd. tiene que prometerme bajo palabra de honor, que nunca jamás hablará del cristianismo a mis hijos. Que ni siquiera dejará que ellos conozcan que Vd. es cristiana.

Sofía volvió a pensar, y recordó que hay muchas maneras de predicar a Jesucristo.

Y respondió con generosidad:” Se lo prometo, señora. Palabra de honor.”

La señora concluyó:” “ No quiero ninguna propaganda en mi casa; no quiero nada que perturbe a mis niños en su fe mesiánica.”

Y empezó su trabajo. Cuando  las calles aún eran alumbradas por las farolas, Sofía iba a la iglesia a la santa Misa. Sentía la necesidad de la comunión. La necesitaba para soportar la tiranía de aquellos niños mal- educados. Jamás  se había imaginado que hubiera muchachos tan desalmados.

Sofía iba de vez en cuando a visitar a su familia y entregar a su madre las ganancias. En la primera visita cogió de casa un pequeño medallón envuelto por una bolsita en un papel, escribió unas letras  lo introdujo en la bolsita y se lo colgó al cuello.

Más de una vez los pequeños de la señora Herstein le habían preguntado qué llevaba dentro; pero jamás se lo dejó ver...

Así pasaron unos meses. Los niños mejoraban, respetaban a todos y ¡Oh milagro... estudiaban.!

Cuando todo iba bien la desgracia se cebó en la familia; una enfermedad que producía  granos supurantes, cubrían el rostro del pequeño Hein. En los hospitales de Varsovia no logran encontrar cama para él. Los médicos avisan que la enfermedad es muy contagiosa. La madre intenta llevarse a los otros dos niños ¡Imposible! Abrumada por el dolor... sus ojos se encuentran con los de Sofía que comprende y le dice: ”Yo, señora.”

Tres semanas yendo de una cama a otra; limpiando, dando de comer. Tal es su trabajo que, a las tres semanas quedan los tres niños sanos. Pero ella, cae enferma. La cara se le hincha; aparecen las pústulas  feas y sanguinolentas... horribles. La llevaron al  Hospital de Varsovia y allí entre dolores y sufrimientos terribles, murió

En el primer aniversario de su muerte, toda la familia Herstein ha comulgado, en la Iglesia de san Alejandro. Todos se convirtieron al catolicismo después de una seria instrucción.

¿Quién hizo el milagro? Aquella jovencita polaca que trabajaba para sostener a su madre y su hermanito. Que nunca  había hablado de Jesucristo en donde servía. Su secreto los niños lo conocieron a su muerte. Cuando abrieron el medallón apareció en el papel plegado, estas palabras escritas por Sofía: Pues se me ha prohibido hablar de Jesucristo, viviré como manda Jesucristo. Al leer estas palabras, toda la familia Kerstein comprendió y deseó ser lo que fue Sofía.

Magnífico ideal imitar a Jesucristo, sirviendo como El, aunque nada digamos de palabra.

P. GRACIA

 

 

Principal ] Arriba ]

Enviar correo electrónico a msm@sis.es  con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Última modificación: 22 de mayo de 2006