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EL
SECRETO DE LA JOVEN
(
hecho histórico) Sofía Berdanska era una jovencita polaca que acababa de perder a su padre. Su madre estaba enferma y su hermanito era muy pequeño. Decidió buscar trabajo para superar las dificultades originadas por el fin de la Guerra segunda, Mundial. Y se lanzó a la calle en busca de trabajo. Le
indicaron que visitara a una familia muy bien acomodada; que era difícil
pero, no imposible, encontrar algún empleo.
Vista
la actitud de Sofía, la señora Herstein la aceptó, pero puso unas condiciones
previas, en cuanto a los horarios, el trabajo etc. Y terminó diciendo:” Si yo
hago el sacrificio de tomar una cristiana para la educación de mis hijos judíos,
Vd. tiene que prometerme bajo palabra de honor, que nunca jamás hablará del
cristianismo a mis hijos. Que ni siquiera dejará que ellos conozcan que Vd. es
cristiana.
La
señora concluyó:” “ No quiero
ninguna propaganda en mi casa; no quiero nada que perturbe a mis niños en su fe
mesiánica.”
Cuando
todo iba bien la desgracia se cebó en la familia; una enfermedad que producía
granos supurantes, cubrían el rostro del pequeño Hein. En los
hospitales de Varsovia no logran encontrar cama para él. Los médicos avisan
que la enfermedad es muy contagiosa. La madre intenta llevarse a los otros dos
niños ¡Imposible! Abrumada por el dolor... sus ojos se encuentran con
los de Sofía que comprende y le dice: ”Yo, señora.”
En el primer aniversario de su muerte, toda la familia Herstein ha comulgado, en la Iglesia de san Alejandro. Todos se convirtieron al catolicismo después de una seria instrucción.
¿Quién
hizo el milagro? Aquella jovencita polaca que trabajaba para sostener a su madre
y su hermanito. Que nunca había
hablado de Jesucristo en donde servía. Su secreto los niños lo conocieron a su
muerte. Cuando abrieron el medallón apareció en el papel plegado, estas
palabras escritas por Sofía: Pues se me
ha prohibido hablar de Jesucristo, viviré como manda Jesucristo. Al leer
estas palabras, toda la familia Kerstein comprendió y deseó ser lo que fue Sofía. Magnífico ideal imitar a Jesucristo, sirviendo como El, aunque nada digamos de palabra. P.
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